ARQUITECTURA RURAL

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lunes, 1 de julio de 2013

El Convento de Trinitarios Descalzos de Correxais

Aun nos quedo pendiente una visita a la iglesia y para ello ya quedamos con la mujer que tiene la llave, pero ahora dejo estas del exterior del Convento





 

 Esta es la parte que tantas veces me contó Paquita, una de las descendientes  de  Tomas Mancebo mayordomo de los condes de Ribadavia, . Me contaba de las grandes losas que había en el suelo y de como subía las escaleras corriendo, pues en ocasiones, le asustaba aquel bajo. Casi me la puedo imaginar por como era ya adulta, una niña menuda y delicada,   inteligente y con muchas ganas de aprender, así terminó siendo una mujer  muy culta. Tal vez el interés por este Convento se deba a ella. Recuerdo como cuanto orgullo decía que era una Mancebo. También me contó historias de su casa en Outeiro  la Casa de los Mancebo.



 



Don alvaro Sarmiento de Mendoza, conde de Ribadavia, concede licencia  en 29 de Octubre de 1698 a los religiosos Trinitarios Descalzos para que se establezcan en Valdeorras sin nombrar un lugar determinado. Pasados algunos años, en 1707, se propuso como lugar de ubicación para el convento el Campo de Martaguisela por  uno de los trinitarios llamado Fray José Martínez, siendo rechazada.

Sería en 1720 cuando el párroco de Correxais Juan Ignacio Valdivieso y Montenegro propondría Correxais como ubicación definitiva  del  convento, para eso se necesitaba la licencia del Conde de Ribadavia, ya que era el señor jurisdiccional de Valdeorras. El P. José de la Santísima Trinidad, solicita al conde licencia para fundar el convento en el lugar de Correxais.

La licencia del conde es afirmativa y fue fechada el 12 de diciembre de 1725 en Valladolid con algunas condiciones:

 Que no perjudicaran  ni en el presente ni en el futuro a los Condes  en los derechos de las alcabalas y demás regalías. quedan obligados a enseñar en el Convento, arte, moral y gramática, asistir al confesionario,  administrar los sacramentos y ayudar a una buena muerte a los enfermos. No tienen obligación los condes con  los frailes y del convento. Los frailes no tienen poder de heredar bienes raíces y especialmente los de foro ni sobre ello han de poder formar Pleito.

 
Quedando así ubicado definitivamente el Convento  en el pueblo de Correxais, en donde permanece desafiando al tiempo ya con su estructura muy deteriorada,  casi todo en ruinas, aun así se puede apreciar su majestuosidad. Un magnífico edificio que debería estar rehabilitado, ya por su historia, ya por su magnifica construcción, pero ese es otro tema.

 

Parece ser que los monjes no cumplieron parte de las cláusulas que el Conde les había impuesto  y de esto fue informado por su mayordomo Tomás   Mancebo y Enríquez en una carta el 28 de Octubre de 1767, en ella le dice como los Padres Trinitarios de Correxáis van adquiriendo bienes por compra o por cesiones que le hacen algunos “Conforeros   por librarse de la obligación de  Cabezas de foro…”

El mayordomo mandó una solicitud a todos los escribanos de número de la jurisdicción de  Valdeorras para que certifiquen todas las adquisiciones que hayan  efectuado los religiosos del Convento de Correxais en Valdeorras desde su fundación.

Los escribanos certifican y dan fe de todas las escrituras relativas a las compras hechas por los frailes de Correxáis. Estos resultados son enviados por el mayordomo Tomás Mancebo en carta al Conde el 10 de agosto de 1768.

 

Los  monjes reconocieron que habían adquirido alguna propiedad, algunas como cobro por los servicios prestados como defunciones y otros en los que era la única manera de cobrar. El conde  le ordeno que no adquiriesen más propiedades y también que no se sirviesen de las que el conde tenía y que trabajaban los vecinos de Correxais para él. Esto no gusto a los monjes y demostrarían que así fue …eso lo dejamos para otro momento
(Datos sacados del libro Valdeorras de cara al año 2000 de Isidro García Tato)

martes, 25 de junio de 2013

Patín




“En la casa-vivienda que posee notable comunicación con el exterior, el acceso al primer piso tiene lugar por una escalera exterior que desemboca en una pequeña plataforma llamada patamal, que da a la puerta de entrada a la vivienda. Este conjunto de escalera y patamal, llamado patín, (potín o portiño en algunas zonas) está realizado generalmente en piedra de granito aunque, en menor medida, puede ir de esquito con una anchura de 0,90m, y 1,20 m. Los pasos de 15 x 20 cm de una sola pieza, y el patamal es de losa apoyándose en determinados casos en muros que a la vez son su soporte, y otras suele ir en voladizo sobre columnas de piedras. Aunque normalmente no lleva barandillas, cuando si la lleva va realizada con piezas de granito bien trabajadas”. La posición del patín en su unión con la fachada puede variar según sea su emplazamiento y las otras características que tengan las otras edificaciones contiguas a la casa. Puede ser de un único tramo, como sería el caso de escalera paralelo a la fachada, como ésta de mi pueblo, también puede ser perpendicular y en otras llevar las escaleras en dos tramos con un “descansillo” entre los dos tramos. En estos pueblos de los alrededores, tanto de Viana do Bolo, Vilariño de Conso, A Veiga y en los pueblos de Petín, se pueden ver de distintas maneras, casi todos descubiertos. En los pueblos de Mones, San Paio, Santa María, Santa Eulalia están hechos con pizarra. En algunos lugares el patamal esta cubierto con la prolongación del tejado que lo protege del sol y de la lluvia, también puede ser la continuación del corredor o de la solaina. Cuando el patamal es muy grande la cubierta se apoya en vigas de madera y a su vez sobre una columna de piedra, granito o madera asentada en el patamal. En ocasiones esta columna se ajusta en una base de granito. En un principio me preguntaba para qué eran aquellos bloques de granito con forma y un agujero en el centro que había en mi pueblo. En una caseta entre Cambela y As Ermitas se puede ver la columna de madera en el centro del edificio y encajada en una base de granito.

miércoles, 29 de mayo de 2013

PEÑA FOLENCHE


Llegamos a Peña Folenche para ver la casa de la roca sin saber que esta visita terminaría en un lugar  muy interesante.

Me impresiono ver las enormes rocas sobre la casa

Después de fotografiar la casa de la roca y la panorámica del pueblo y alrededores que se podía ver desde la cima, nos paramos en detalles de paredes, puertas y todas esas cosas que tanto nos gustan, entre ellas una banqueta hecha hacía muchos años. Una señora nos dijo que la había hecho su padre y esto dio pie a una larga conversación. La señora, no recuerdo su nombre, tenía familia en Petín, otro dato que  hizo más amena la conversación. Nos enseño la roca en donde se podía ver una cara y nos dijo de otro lugar, muy visitado y del que yo siempre pensé que era un pueblo.

Nos contó que no  estaba lejos Sequeiros, no un pueblo como yo creía. Sequeiros, llamado así por ser el lugar donde se secaban las castañas. Nos indicó el camino.  Nos despedimos  hasta la próxima y comenzamos el paseo hasta el lugar indicado


El camino se fue adentrando en un soto de castaños centenario de maravillosa formas y frondoso follaje. Era como pasear por un cuento, casi puedo decir que se notaba la presencia de los duendeciños que desde algún tronco nos observaban.

Sequeiros apareció siendo como un pueblo, muchos edificios todos para secar castañas y una casona grande en muy mal estado. Se veía la importancia que tuvo en su tiempo, el trabajo de coger las castañas, subirlas al secadero y esperar hasta que ya  se habían secado, días de trabajo en convivencia y noches de cuentos y leyendas.





Para secar las castañas

miércoles, 15 de mayo de 2013

Los cercados, paredes y cancillas

Cierre con losas de esquito dispuestas horizontalmente con refuerzos intercalados en Penouta-Viana do Bolo










Los cercados

Con el paso de la vida nómada a la vida sedentaria, hay una transformación en el territorio, los asentamientos humanos estables y la privatización de la tierra. Para esta privacidad se levantan cercas y paredes que delimitan las propiedades diferenciándolas de las tierra de lo común.

Hay campos cercados con paredes de piedra a lo largo de los caminos que delimitan la propiedad y también como protección de los cultivos contra la invasión del ganado, también en algunos casos como protección contra las inclemencias del tiempo.

Los deslindes  pueden ser de piedra, de madera y por arbustos. La forma más sencilla es la de los marcos, piedras clavadas en la tierra, a las que suelen acompañar dos más pequeñas enterradas llamadas testigos. En la historia de los pueblos  fueron  en muchos casos causa de pleitos, cuando no se respeta la ley de los marcos y son desplazados. “las apropiaciones indebidas distorsionan el código moral por el que se rigen las comunidades campesinas”

Hay otras formas de cercado, aunque no es el caso de esta parte de Galicia, son los cercados hechos con terrones  recortados, bloques de granito clavados en la tierra muy juntos, esta forma no es la que tenemos aquí y por lo tanto la dejaremos para otra ocasión, dedicándonos a las paredes de piedra seca. Hay dos lugares en donde estas paredes de piedra que hacen de cierre en prados y que son verdaderas obras de arte son en el pueblo de Penouta-Viana del Bollo y en Valdín A Veiga.  En otros como en el pueblo de Pradoalvar-Vilariño de Conso muros de piedra y cierres de  grandes losas en las que se pueden ver los agujeros para poder arrastrarlas.



Cancillas










Los cercados o paredes de piedra tienen una abertura para permitir el paso a las personas, carros y ganado, también para permitir el paso del agua de riego.  Las aberturas  se cierran  con una cancilla.
 La cancillas  suelen  ser  muy sencillas, de madera tosca, poco trabajada,  puede ser de una o dos hojas.
 “Cuando la cancilla es de una sola hoja, acomete  lateralmente  a dos estacas de madera o a dos lajas  de piedra a modo de jambas, a las que se ata con una cuerda o un aro de mimbre o alambre para que no caiga. En otros casos se apoyan entre la cerca y las estacas.
Cuando las cancilla es de dos hojas, cada una de ellas gira sobre una argolla de incrustado en una piedra o en un madero, o mediante aldabas, aunque hay otras elementales formas de apertura y cierre. El giro más antiguo y generalizado es mediante   un quicio introducido en dos piedras (una inferior y otra superior)” dato sacado de la enciclopedia
(Las construcciones de la arquitectura popular patrimonio etnogràfico de Galicia, Manuel Caamaño Suarez)